Otro día más.
Un día normal en una ciudad normal bajo una lluvia normal.
La normalidad nos cae a chorros del cielo y se pega en las ventanas y en las puertas.
La normalidad corroe tu lápida y marchita tus flores.
De hecho, tu boca es bastante normal, tus labios, tus dientes, tu aliento, tu alma.
Nos consumió la normalidad.
Quemó nuestras alas.
Y, cabe anotarlo, también unió nuestros caminos.
FUENTE
William Montoya
Un día normal en una ciudad normal bajo una lluvia normal.
La normalidad nos cae a chorros del cielo y se pega en las ventanas y en las puertas.
La normalidad corroe tu lápida y marchita tus flores.
De hecho, tu boca es bastante normal, tus labios, tus dientes, tu aliento, tu alma.
Nos consumió la normalidad.
Quemó nuestras alas.
Y, cabe anotarlo, también unió nuestros caminos.
FUENTE
William Montoya