Lakers y Celtics: Simbolos de una culltura

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8 Febrero 2008
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Rum Capital of The World
Los Ángeles y Boston en una serie final de la NBA.

¿Cuántas veces escucharemos esta semana sobre la rivalidad entre los Celtics y los Lakers en las series finales de 1984, 1985 y 1987?

Cuenten la cantidad de veces que difundirán la imagen de Larry Bird agitando una toalla o a Earvin “Magic” Johnson haciendo un pase de fantasía en un fastbreak sin mirar al jugador. O a Kareem Abdul-Jabbar lanzando su peculiar gancho por encima de la defensa de Robert Parish.

Esas imágenes y muchas otras que reunieron en un mismo sitio a estos dos equipos-leyendas del baloncesto estadounidense, quedaron plasmadas en la memoria de los fanáticos del deporte por la intensidad y el dramatismo que desparramaron en su tiempo.
Pero, ¿qué circunstancias rodeaban al baloncesto en aquellos tiempos? ¿Qué época se vivía en Estados Unidos –y también en Puerto Rico- cuando los Lakers y los Celtics eran los reyes de la NBA? ¿Qué era lo cotidiano de ese momento, lo jocoso, lo insólito y lo que hoy llamamos “retro”?

Sin duda, la década del 80 marcó la humanidad y el baloncesto de la NBA hizo su parte.

Echemos un vistazo a lo que fue la década del 80 usando como centro esta histórica rivalidad de los Lakers de Los Ángeles y los Celtics de Boston.

A la moda aunque…

Cualquier niño de 12 años de hoy día que vea la indumentaria de los deportistas de la década del 80 puede morir de una taque de risa o de espanto. Pero lo que en esta época podría parecer un horror, en los años ochenta se consideraba el último grito de la moda.

Comencemos por el uniforme. Es difícil imaginarse en estos días a Kobe Bryant en unos pantaloncitos a mitad de muslo, súper estrechos y una camisa ceñida al cuerpo para jugar baloncesto. La costumbre eran los uniformes bien ajustados y cortos, con cuello redondo y doble línea en los terminales de brazos y piernas. Hoy día parecería un uniforme incómodo y de poca calidad. ¡Pero estaban in en los 80!

Las medias eran largas, a mitad de “batata” y con dos o tres líneas de colores en la parte superior. En los antebrazos y muñecas usaban “muñequeras” para secarse el sudor.

Las zapatillas eran parte de la moda en y fuera de la cancha. Las tenis Nike, Adidas, Reebook y otras ya existían en el mercado. Pero la marca principal era la de los famosos tenis Converse. Primero, las modelos Chuck Taylor, hechos de tela y suela de goma blanca. Luego, ya para mediados de los 80, llegaron los Converse Weapon, especialmente los que llevaba los colores amarillo, púrpura y blanco de los Lakers de Los Ángeles o los blancos y negros que muchas veces también usaron los Celtics. Hoy día, el zapato del jugador tiene mil aditamentos para más comodidad, suspensión de aire y protección de los tobillos. En aquel tiempo, la “tecnología” era tener pequeños orificios en la parte superior “para que respirara el pie”.

El “look” ochentoso

Pero la indumentaria no era lo único que marcaba la moda del momento. Veamos a la imagen de los jugadores. El pelo largo era la moda para los blancos, y los jugadores negros ya no usaban el abundante afro de los 70, ni tampoco había llegado el flat top de los 90. El bigote era distintivo de caché y elegancia, y contrario a estos días, los baloncelistas no parecían tablones de expresión pública, o sea, no había la moda de los tatuajes, en parte, porque el arte de la piel tenía cierta connotación negativa y era relacionado con delincuentes, confinados, mafia o marineros, no necesariamente con deportistas. ¿Se imaginan a Allen Iverson sin un solo tatuaje?

¡Y cómo olvidar las famosas gafas de Kareem Abdul-Jabbar, James Worthy y Kurt Rambis! Parecían dos pantallas de televisión en cada ojo, pero hasta los niños de esa época que necesitaban espejuelos querían tener los de Kareem.

Fuera de la cancha

Aunque no necesariamente tiene que ver con el baloncesto, la música, la tecnología y el cine, entre otros, también marcaron la década y todavía se recuerda con nostalgia. Por ejemplo, en 1984, la primera vez que los Lakers y los Celtics se encontraron en una final, Michael Jackson estaba en el tope de su carrera. Acababa de lanzar el disco “Triller” y el vídeo de esa misma canción era considerado una mega producción nunca antes vista en la época. Madonna era otra artista que estaba en boca de todos, gracias a sus solicitados discos como “Like a Virgen” (1984) y a su excentricidad, que le ganó críticas y censuras en más de una ocasión.

En el cine, “Rambo”, “Comando” y “Rocky 4” llegaron al cine y fueron éxito. En 1985 pegaron “Back to the Future”, “The Goonies” y “Teen Wolf”; en 1987, “Lethal Weapon”, “Tree Man and a Baby”, “Robocop”, entre otras.

En la lista de regalos de Navidad, no podía faltar un Nintendo, con “Super Mario Bros” y “Donkey Kong” como los juegos más solicitados. De deporte, “Double Dribble”, “Mike Tyson’s Punch-Out” y “R.B.I Baseball”, entre otros, eran los más solicitados. ¿MP3? ¿IPod? ¿Qué era eso? La música se reproducía en casetes y el aparato portátil era un walkman. Tampoco existía tal cosa como Internet o la televisión HD. Y habrá alguien que pregunte: ¿cómo podían vivir así?

la era del cable TV y PR

Pero más allá de la moda del momento, la intensa rivalidad entre Boston y Los Ángeles elevó las audiencias televisivas en eventos deportivos al coincidir con el boom de la televisión por cable en Estados Unidos. Las figuras de Magic Jonson, Larry Bird, Kareem Abdul-Jabbar, Robert Parish, James Worthy y otros, se convirtieron en celebridades, no sólo en sus ciudades, sino en todo el país, gracias a la difusión televisiva que fue masiva.

Sin embargo, en Puerto Rico el fenómeno fue una transición un poco más lenta. Todavía en la década del 80, los ídolos del baloncesto eran José “Piculín” Ortiz, Mario “Quijote” Morales, Wes Correa, Rolando Frazier y Rubén Rodríguez, entre muchos otros.

La gente estaba más acostumbrada a la voz de Manuel Rivera Morales y Ernesto Díaz González que a la de Brent Musburger o Tom Hinson, los narradores de la cadena CBS de ese momento. Aquí preferían meterse en la fría cancha Marrón Aponte de Aibonito o en la calurosa Arquelio Torres Ramírez de San Germán, que ver el Forum de Los Ángeles o el Boston Garden por televisión.

Pero con la incursión del cable TV, los fanáticos más jóvenes comenzaron a mirar a la NBA como un producto de calidad con nuevas estrellas, las que poco a poco fueron ocupando un lugar privilegiado en el gusto del puertorriqueño. En esa “nueva clase” entraron figuras como Michael Jordan, Patrick Ewing y Charles Barkley, entre otros.

Su imagen vino acompañada de una fuerte campaña de mercadeo de ropa de marcas exclusivas que llevaban sus nombres, lo que atraía aún más a los más jóvenes.

En fin, que la década del 80 fue revolucionaria en muchos aspectos de nuestra sociedad y el deporte como evento de entretenimiento tiene mucho que agradecerle a la rivalidad de los Lakers de Los Ángeles y los Celtics de Boston.