Una final inédita
Valencia, que eliminó a Barcelona, definirá la Copa del Rey contra Getafe
MADRID -- Viva la Copa. Esto sí que es un torneo y no la Liga. A diferencia del campeonato doméstico, el torneo copero está lleno de emoción, pasión, de fútbol abierto, vertical, generoso para los espectadores. Maravilloso, en definitiva.
David Villa festeja con Mata, autor del segundo gol Los finalistas de la Copa del Rey para el 16 de abril, en Madrid, serán Valencia y Getafe. Excepcional ambos, aunque si hubieran estado en su lugar Barcelona o Racing de Santander tampoco hubiese pasado nada porque los dos merecieron también estar en el lugar de Valencia y Getafe. Y es que estas semifinales han sido las más bonitas que se recuerdan en los últimos años.
EL VALENCIA DESPIDE AL BARCELONA En el Valencia-Barcelona los valencianistas dieron por fin una alegría a sus aficionados, la única de la temporada. Los che se transformaron para este partido. El sábado pasado estuvieron de pena contra el Sevilla, pero contra el Barça se vio a ese Valencia grande que por presupuesto, plantilla y afición es el tercer equipo de España.
Los de Koeman (por primera vez se iría a la cama durmiendo tranquilo) ganaron 3-2 a un Barça que dice adiós a su primer título. Ya sólo le queda la Liga y la Champions. Pero viendo los resultados de las últimas semanas parece difícil que pueda ganar alguno.
El Barcelona actual es un equipo plano. Tiene el balón casi siempre, domina el juego, pero lo hace en las zonas del campo donde no se hace daño. Contra el Valencia tuvo el 60 por ciento de la pelota, pero sólo con posesión no se ganan partidos. Hace falta más. Se necesita un juego más vertical, menos previsible.
El Barcelona de ahora pone ganas. Pero nada más. A los jugadores no se les puede negar el esfuerzo, pero sí ser un bloque más colectivo. Cada futbolista va a su aire, menos Iniesta y Xavi que son los únicos que dan sentido al fútbol. El resto es un colectivo desordenado, empezando por la defensa que hace aguas cada día. Nuevamente Zambrotta, Milito, Puyol y Abidal fueron un coladero en defensa.
Cualquier equipo puede hacerle daño a este equipo porque los defensores son un mar de nervios. Son inconcebibles los goles que está encajando el Barcelona en este tramo de la temporada. Los tres que les marcó el Valencia no se lo hacen ni a un equipo juvenil. El primero de Baraja a quien le dejan rematar sólo, el segundo de Mata que recibió sin tener ninguna marca y el tercero nuevamente de Mata de forma similar al segundo.
Si las cosas no salen bien a los de Rijkaard es también por culpa del entrenador. El holandés no lee bien los partidos. El planteamiento táctico de Koeman fue mucho mejor y eso que el rubio holandés del Valencia no es un virtuoso en esto de leer los partidos.
Como se preveía, el Valencia dio el balón al Barça sabiendo que llegaría su momento en alguna contra como así fue. Rijkaard se equivocó poniendo a Iniesta pegado en una banda. No se da cuenta el técnico que el albaceteño no puede jugar ahí. Bueno, sí puede y lo hace bien porque es un crack, pero cuando juega en el medio del campo multiplica su rendimiento por 100 porque ahí es un genio.
Los próximos partidos dictarán sentencia en Barcelona. En Liga no tiene margen de maniobra. Sólo le queda ganar a o ganar todos los partidos que faltan si quiere ser campeón y esperar que pierda el Madrid (recuerden que está a siete puntos del líder). En Champions parece algo más fácil llegar a semifinales porque el Schalke 04 es un equipo bastante inferior. De todos modos, ya nadie confía en este plantel que para el próximo año sufrirá muchas modificaciones.
Y mientras el Barcelona tiró la Copa del Rey, el Valencia salió con un plus extra de motivación sabiendo que el único título que puede ganar este año es el de Su Majestad el Rey. No obstante, aunque los valencianistas consigan ganar la Copa la temporada será un fracaso ya que su objetivo de quedar entre los cuatro primeros no lo van a cumplir. Aunque siempre les quedará el consuelo de ganar un título si es que finalmente lo consiguen.
GETAFE, EN SU SEGUNDA FINAL CONSECUTIVA El que va a terminar una campaña redonda es el Getafe. Pase lo que pase su temporada será pletórica. De los 20 equipos españoles en Primera división es el único que sigue vivo en todas las competiciones: Liga, Copa del Rey y Copa de la UEFA. Michael Laudrup está haciendo historia. El que fuera jugador de Barcelona y Real Madrid está demostrando que en breve lo veremos en un banquillo de un grande.
Lejos de ponerse nervioso a principios de curso donde en Liga no ganó hasta la fecha nueve, el danés siempre tuvo confianza en sus jugadores. No bajó los brazos y previó un año importante para el Getafe. Así ha sido. No ha fallado en sus pronósticos. Con su empate en Santander son ya 12 partidos los que lleva sin perder el Geta, que por segundo año consecutivo repetirá final de la Copa del Rey.
Para llegar a esta final sufrieron de lo lindo ante un Racing de Santander que fue un dignísimo semifinalista que también mereció haber estado en Madrid el próximo día 16.
Si hubiera sido un combate de boxeo mereció haber pasado a los puntos, pero como esto del fútbol y no boxeo, los getafenses golpearon a los santanderinos cuando estaban más groguis y tumbaron a la lona al Racing con un gol que ha traído mucha polémica. Y es que Casquero marcó después de que su compañero Albín no tirase el balón fuera estando Garay en el suelo por una lesión que se produjo y que luego se supo le tendrá 6 semanas fuera.
Lo del Racing también merece un capítulo aparte. La comunión entre equipo y afición nunca antes se había visto antes. Marcelino ha conseguido esa unión gracias a un juego bonito y cargado de esfuerzo físico. Todos los jugadores sudan sangre por el escudo del Racing y eso es lo que ha hecho de este equipo un modelo a seguir por los modestos.
Aunque no se tengan jugadores con mucho nombre, si le pones ganas y te dejas hasta el alma llegan las recompensas. Esta vez el fútbol fue cruel para Santander porque no tuvo la recompensa de la final, pero sí tuvo el reconocimiento de su gente y de todo el que le gusta el fútbol.
Iván Vázquez *inició su carrera profesional en 2003 en Marca, el diario más leído de España. Además, ha trabajado para varios medios de México, entre ellos el periódico Récord y la emisora Radio 13. Actualmente es corresponsal de ESPNdeportes.com en España. Consulta su archivo de columnas .
Valencia, que eliminó a Barcelona, definirá la Copa del Rey contra Getafe
MADRID -- Viva la Copa. Esto sí que es un torneo y no la Liga. A diferencia del campeonato doméstico, el torneo copero está lleno de emoción, pasión, de fútbol abierto, vertical, generoso para los espectadores. Maravilloso, en definitiva.
David Villa festeja con Mata, autor del segundo gol Los finalistas de la Copa del Rey para el 16 de abril, en Madrid, serán Valencia y Getafe. Excepcional ambos, aunque si hubieran estado en su lugar Barcelona o Racing de Santander tampoco hubiese pasado nada porque los dos merecieron también estar en el lugar de Valencia y Getafe. Y es que estas semifinales han sido las más bonitas que se recuerdan en los últimos años.
EL VALENCIA DESPIDE AL BARCELONA En el Valencia-Barcelona los valencianistas dieron por fin una alegría a sus aficionados, la única de la temporada. Los che se transformaron para este partido. El sábado pasado estuvieron de pena contra el Sevilla, pero contra el Barça se vio a ese Valencia grande que por presupuesto, plantilla y afición es el tercer equipo de España.
Los de Koeman (por primera vez se iría a la cama durmiendo tranquilo) ganaron 3-2 a un Barça que dice adiós a su primer título. Ya sólo le queda la Liga y la Champions. Pero viendo los resultados de las últimas semanas parece difícil que pueda ganar alguno.
El Barcelona actual es un equipo plano. Tiene el balón casi siempre, domina el juego, pero lo hace en las zonas del campo donde no se hace daño. Contra el Valencia tuvo el 60 por ciento de la pelota, pero sólo con posesión no se ganan partidos. Hace falta más. Se necesita un juego más vertical, menos previsible.
El Barcelona de ahora pone ganas. Pero nada más. A los jugadores no se les puede negar el esfuerzo, pero sí ser un bloque más colectivo. Cada futbolista va a su aire, menos Iniesta y Xavi que son los únicos que dan sentido al fútbol. El resto es un colectivo desordenado, empezando por la defensa que hace aguas cada día. Nuevamente Zambrotta, Milito, Puyol y Abidal fueron un coladero en defensa.
Cualquier equipo puede hacerle daño a este equipo porque los defensores son un mar de nervios. Son inconcebibles los goles que está encajando el Barcelona en este tramo de la temporada. Los tres que les marcó el Valencia no se lo hacen ni a un equipo juvenil. El primero de Baraja a quien le dejan rematar sólo, el segundo de Mata que recibió sin tener ninguna marca y el tercero nuevamente de Mata de forma similar al segundo.
Si las cosas no salen bien a los de Rijkaard es también por culpa del entrenador. El holandés no lee bien los partidos. El planteamiento táctico de Koeman fue mucho mejor y eso que el rubio holandés del Valencia no es un virtuoso en esto de leer los partidos.
Como se preveía, el Valencia dio el balón al Barça sabiendo que llegaría su momento en alguna contra como así fue. Rijkaard se equivocó poniendo a Iniesta pegado en una banda. No se da cuenta el técnico que el albaceteño no puede jugar ahí. Bueno, sí puede y lo hace bien porque es un crack, pero cuando juega en el medio del campo multiplica su rendimiento por 100 porque ahí es un genio.
Los próximos partidos dictarán sentencia en Barcelona. En Liga no tiene margen de maniobra. Sólo le queda ganar a o ganar todos los partidos que faltan si quiere ser campeón y esperar que pierda el Madrid (recuerden que está a siete puntos del líder). En Champions parece algo más fácil llegar a semifinales porque el Schalke 04 es un equipo bastante inferior. De todos modos, ya nadie confía en este plantel que para el próximo año sufrirá muchas modificaciones.
Y mientras el Barcelona tiró la Copa del Rey, el Valencia salió con un plus extra de motivación sabiendo que el único título que puede ganar este año es el de Su Majestad el Rey. No obstante, aunque los valencianistas consigan ganar la Copa la temporada será un fracaso ya que su objetivo de quedar entre los cuatro primeros no lo van a cumplir. Aunque siempre les quedará el consuelo de ganar un título si es que finalmente lo consiguen.
GETAFE, EN SU SEGUNDA FINAL CONSECUTIVA El que va a terminar una campaña redonda es el Getafe. Pase lo que pase su temporada será pletórica. De los 20 equipos españoles en Primera división es el único que sigue vivo en todas las competiciones: Liga, Copa del Rey y Copa de la UEFA. Michael Laudrup está haciendo historia. El que fuera jugador de Barcelona y Real Madrid está demostrando que en breve lo veremos en un banquillo de un grande.
Lejos de ponerse nervioso a principios de curso donde en Liga no ganó hasta la fecha nueve, el danés siempre tuvo confianza en sus jugadores. No bajó los brazos y previó un año importante para el Getafe. Así ha sido. No ha fallado en sus pronósticos. Con su empate en Santander son ya 12 partidos los que lleva sin perder el Geta, que por segundo año consecutivo repetirá final de la Copa del Rey.
Para llegar a esta final sufrieron de lo lindo ante un Racing de Santander que fue un dignísimo semifinalista que también mereció haber estado en Madrid el próximo día 16.
Si hubiera sido un combate de boxeo mereció haber pasado a los puntos, pero como esto del fútbol y no boxeo, los getafenses golpearon a los santanderinos cuando estaban más groguis y tumbaron a la lona al Racing con un gol que ha traído mucha polémica. Y es que Casquero marcó después de que su compañero Albín no tirase el balón fuera estando Garay en el suelo por una lesión que se produjo y que luego se supo le tendrá 6 semanas fuera.
Lo del Racing también merece un capítulo aparte. La comunión entre equipo y afición nunca antes se había visto antes. Marcelino ha conseguido esa unión gracias a un juego bonito y cargado de esfuerzo físico. Todos los jugadores sudan sangre por el escudo del Racing y eso es lo que ha hecho de este equipo un modelo a seguir por los modestos.
Aunque no se tengan jugadores con mucho nombre, si le pones ganas y te dejas hasta el alma llegan las recompensas. Esta vez el fútbol fue cruel para Santander porque no tuvo la recompensa de la final, pero sí tuvo el reconocimiento de su gente y de todo el que le gusta el fútbol.
Iván Vázquez *inició su carrera profesional en 2003 en Marca, el diario más leído de España. Además, ha trabajado para varios medios de México, entre ellos el periódico Récord y la emisora Radio 13. Actualmente es corresponsal de ESPNdeportes.com en España. Consulta su archivo de columnas .