GRANDES ASESINOS SEGUNDA PARTE, Gilles de Rais

PIPON

Mediador por la O.N.U
Moderador
2 Noviembre 2006
4.969
0
36
48
DONDE TU NUNCA LLEGARAS
- Gilles de Laval, Barón de Rais, lacio en 1404 en el seno de una rica y poderosa familia de Francia. Desde pequeño recibió buena educación y formación militar.

- A los once años, hereda de su abuelo Jean de Craón una gran fortuna, la cual a los dieciséis se incrementa notoriamente al casarse con su prima Catalina de Thouars, con la que tendría una niña. Entre su fortuna, existían varios castillos como el de Tiffauges y La Verriere.

- Fue un héroe nacional, convatió como primer teniente junto a Juana de Arco contra los Ingleses. Por su valiosa labor le fue concedido el título de Mariscal de Francia.

- Enamorado en secreto de Juana de Arco, intenta recatarla y sufre un shock al morir esta en la hoguera. Como consecuencia de su muerte, Gilles renuncia a su título de mariscal; se separa de su esposa y se retira a su castillo de Tiffauges sumido en una profunda depresión. Dejó de tener cualquier tipo de contacto sexual con mujeres, al poco tiempo descubriría un nuevo placer: violar, torturar y asesinar a jóvenes varones.

- Derrochó toda su fortuna en la celebración de grandes y lujosas fiestas en sus castillos; gran parte del dinero fue a parar a las manos de magos y alquimistas con los que pretendía invocar al diablo; otra parte acabó en manos de sus cómplices, a quienes sobornaba para que callaran sus actividades. Pensó en recuperar el dinero, con la ayuda de los magos, en la búsqueda de la piedra filosofal, la cual convertía el metal en oro. Al no dar resultado, despide a los magos. Con la ayuda del satanista italiano Francesco Prelati invoca varias veces al diablo, cometiendo crímenes y rituales en su honor.

- Al principio elegía a sus víctimas entre los criados que estaban a su servicio, pero dejó de hacerlo para no levantar sospechas. Después pasó a escoger niños de todo el país con la promesa de un buen sueldo y alimento por el servicio prestado a un noble poderoso o secuestrando niños mendigos a la fuerza. Una vez en el castillo, sometía a sus víctimas a todo tipo de vejaciones; solía colgarles de nudos corredizos y deleitarse con sus súplicas. Simulaba rescatarlos y una vez recuperada su confianza, les cortaba el cuello, violaba el cadáver y lo destripaba.
- Su actividad preferida era sodomizar a su presa mientras sus cómplices le cortaban la cabeza al llegar al orgasmo. A continuación les mutilaba y caía semiconsciente, como en coma emocional, y era conducido a sus aposentos. Con la sangre y vísceras de sus víctimas realizaba rituales.

- al igual que asesinos psicópatas de nuestro tiempo conservaba cabezas de sus víctimas más bellas; con ellas organizaba concursos de belleza entre sus amigos y visitas. La ganadora servía como disfrute necrófilo para Gilles.

- Una vez terminadas las orgías, había que deshacerse de los cadáveres; al principio, sus colaboradores los quemaban en la chimenea pero, el hedor insoportable inundaba todo el castillo. Así optaron por enterrarlos en fosas, arrojarlos a pozos cercanos o quemarlos en una pira preparada en el patio del castillo. En las inmediaciones del castillo se sospechaba que el mariscal utilizaba a niños para saciar sus más oscuros placeres.

- A pesar de su condición de noble es detenido cuando un grupo de soldados encuentran en las inmediaciones de su castillo los restos de, al menos 50 jóvenes.

- La encargada de hacer justicia fue la Inquisición; se le acusó de la desaparición de 150 niños, de prácticas de brujería y de invocación al diablo Antes de morir pidió perdón a los padres de sus víctimas. El 26 de Octubre de 1440 es ahorcado e incinerado junto a sus dos principales colaboradores, los nobles Roger de Briqueville y Guillaume de Sille Sus restos fueron enterrados en la iglesia de las Carmelitas, en Nantes, a petición de sus familiares.

- En total se le atribuyeron más de 200 crímenes entre 1432 y 1440, los cuales confesó abiertamente. También confesó su arrepentimiento y el placer que había sentido cada vez que sodomizaba y mataba a una víctima.

- Varias leyendas cuentas que en su testamento dejaba sus bienes directamente al diablo, con la condición de no cederle ni su vida ni su alma.