La primera opción del armador Carlos Arroyo era permanecer en la NBA. Sin embargo, a pesar de que conversó con equipos tales como Denver, Miami, Sacramento, San Antonio y Golden State, ninguna de las ofertas presentadas fue de su agrado y, por ello, decidió estampar su firma para unirse al club Maccabi Tel Aviv de la liga israelí.
Luego de siete temporadas en la NBA en donde vistió la camiseta de cinco diferentes franquicias, Arroyo entendía que era el momento indicado para probar suerte nuevamente fuera de Estados Unidos aunque no descarta regresar al baloncesto estradounidense.
"Es una cuestión de que no me sentí a gusto con las ofertas y la mejor en términos económicos fue la de Maccabi", indicó Arroyo durante una conferencia telefónica esta tarde. "Para mí lo más importante era estar en un lugar donde me sienta cómodo y éste es un paso positivo en mi carrera".
El acuerdo establece que Arroyo ganará unos $2.5 millones por el primer año de contrato con opción a dos años adicionales. Asimismo, el boricua tiene las puertas abiertas de disolver el mismo en caso de que una franquicia de NBA interese sus servicios.
Incluso, el estelar armador de la Selección Nacional de baloncesto dejó entrever que no se sintió a gusto con la manera en que los Magic de Orlando manejaron su situación en términos de tiempo de juego. Durante la serie de playoffs contra los Pistons de Detroit, Arroyo vio acción en apenas ocho minutos en dos partidos.
"Se pudo haber manejado el asunto de una manera diferente, especialmente durante los playoffs. Por ahora mis esfuerzos estarán en ser parte de un equipo elite para tratar de llevarlos a un campeonato. Creo que tomé la decisión correcta para asegurar el futuro de mi familia", comentó .
Arroyo recién termine un contrato de cuatro años valorado en $16 millones que firmó en el 2004 con los Jazz de Utah. Luego, pasó en cambio a Detroit donde vio acción en la serie final de 2005 contra los Spurs de San Antonio. Eventualmente, pasó a los Magic en la parte final de la temporada de 2006.
Luego de siete temporadas en la NBA en donde vistió la camiseta de cinco diferentes franquicias, Arroyo entendía que era el momento indicado para probar suerte nuevamente fuera de Estados Unidos aunque no descarta regresar al baloncesto estradounidense.
"Es una cuestión de que no me sentí a gusto con las ofertas y la mejor en términos económicos fue la de Maccabi", indicó Arroyo durante una conferencia telefónica esta tarde. "Para mí lo más importante era estar en un lugar donde me sienta cómodo y éste es un paso positivo en mi carrera".
El acuerdo establece que Arroyo ganará unos $2.5 millones por el primer año de contrato con opción a dos años adicionales. Asimismo, el boricua tiene las puertas abiertas de disolver el mismo en caso de que una franquicia de NBA interese sus servicios.
Incluso, el estelar armador de la Selección Nacional de baloncesto dejó entrever que no se sintió a gusto con la manera en que los Magic de Orlando manejaron su situación en términos de tiempo de juego. Durante la serie de playoffs contra los Pistons de Detroit, Arroyo vio acción en apenas ocho minutos en dos partidos.
"Se pudo haber manejado el asunto de una manera diferente, especialmente durante los playoffs. Por ahora mis esfuerzos estarán en ser parte de un equipo elite para tratar de llevarlos a un campeonato. Creo que tomé la decisión correcta para asegurar el futuro de mi familia", comentó .
Arroyo recién termine un contrato de cuatro años valorado en $16 millones que firmó en el 2004 con los Jazz de Utah. Luego, pasó en cambio a Detroit donde vio acción en la serie final de 2005 contra los Spurs de San Antonio. Eventualmente, pasó a los Magic en la parte final de la temporada de 2006.