Un señor pudiente se acuesta con una indita muy linda.
Al día siguiente, le dice:-
Mamita estoy muy agradecido contigo, pídeme
lo que quieras que yo te lo doy.
Con apariencia timida, ella le dice:
- Dame una flor.
- Una flor??!! Qué ternura, qué humildad, ¿sólo eso?
- Sí sólo una...