CRONICA: Quemada viva

Tema en 'The Christian Girl's Club' comenzado por ZipMar, 27 de Julio de 2007.

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  1. ZipMar

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    [​IMG]Desde niña vio a su madre asfixiar a varias recién nacidas porque ya tenía muchas hijas. También había visto a su hermano mayor estrangular con el cordón del teléfono a Hanan, otra de sus hermanas. Nunca supo por qué. Ella lloraba y vivía aterrorizada pensando que un día podía llegar su turno.

    Souad había sido una muchacha sin historia, sin más derechos que trabajar todo el día en la granja familiar cuidando los animales, recogiendo higos, aceitunas o verduras, lavando ropa, haciendo la comida y sufriendo a diario las palizas de su padre, sin ir a la escuela, sin poder salir nunca sola, sin ver a nadie, sin derecho a mirar a nadie, de otra forma, hubiera podido ser considerada una „charmuta“, una cualquiera. Y eso es lo que en su tierra, Cisjordania, se conoce como „un crimen de honor“, que se paga con la vida.

    Un día conoció a Faiez, el hijo de una familia vecina, a quien su padre pensaba darla por esposa; se volvieron a ver y él le dijo que se casaría con ella. Cuando algunas semanas más tarde supo que estaba embarazada, desapareció del pueblo. Souad ocultó su vientre durante meses, mientras lo golpeaba a diario con piedras tratando de provocarse un aborto. Llegó un momento en que ya no le fue posible disimular pero cuando su padre le preguntó si estaba embarazada ella lo negó aterrada. Esa noche hubo una reunión familiar a la cual no acudió Souad.

    A la mañana siguiente, mientras lavaba la ropa en el patio, vio acercarse a su cuñado Hussein, el cual lanzó sobre ella un líquido inflamable y una cerilla. Convertida en una antorcha humana, Souad corrió desesperadamente por el pueblo hasta que unas mujeres le echaron encima una manta... Fueron meses de horror en el hospital, con quemaduras de tercer grado por todo el cuerpo, moribunda, sin nadie que la atendiera y consolara, con su pequeñín, nacido prematuramente en esos momentos de dolor y soledad.

    Gracias a la ayuda de una cooperante de una organización humanitaria, Souad consiguió salir de Cisjordania con su hijo. Pesaba 34 kilos y tenía el rostro y el cuerpo desfigurado por tremendas cicatrices. Han pasado ya 25 años y hoy Souad, que ha sufrido veintisiete operaciones y oculta su rostro con una máscara, ha escrito un libro en el que cuenta su historia que es la de las mujeres que viven en numerosos países del mundo sometidas a esta tradición.

    Oficialmente, más de 6.000 mujeres mueren cada año por estos „crímenes de honor“, en Cisjordania, India, Pakistán, Irán, Yemen, Emiratos Árabes, Jordania, Turquía, Brasil o Guatemala, entre otros. En el año 2000, la ONU votó una resolución contra estos delitos pero 20 países se abstuvieron.

    Souad ha tardado mucho tiempo en curar sus heridas y en integrarse en el país donde ahora vive. Ha descubierto que hay muchas mujeres que son libres, que estudian, que trabajan, que no son apuñaladas, ni mutiladas, ni degolladas por sus familiares. Ha conocido a una muchacha sin piernas porque unos familiares la ataron en la vía del tren, a otra paralítica, a quien su madre y sus hermanos habían tirado por la ventana desde un cuarto piso.... pero no ha conocido a ninguna superviviente del fuego.

    Cubierta con una máscara, no porque se avergüence de sus cicatrices, sino porque todavía puede correr peligro su vida y la de sus hijos, Souad desea que sean abolidas estas prácticas y que las leyes obliguen a respetar los derechos de las niñas, su educación, su papel en la sociedad codo a codo con los hombres, y que se condenen estas horrendas prácticas y se castigue a sus autores.

    Desgraciadamente, también nuestra sociedad padece, cada vez más, la lacra del maltrato femenino, a pesar de los innegables logros conseguidos. También nosotras nos unimos al deseo de esta víctima de la discriminación y la tradición de que cese todo tipo de violencia, no sólo contra las mujeres, sino contra los niños, los ancianos y los millones de seres humanos víctimas de la guerra y el hambre en los países más desfavorecidos.www.mujerplus.com
     

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