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  1. #1
    Gangster Avatar de Abdias
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    Atributos de Jesucristo



    Regresando con los mensajes luego de un arduo cuatrimestre en la uni:
    14. Atributos divinos de Jesucristo (II)

    Jesucristo es omnipotente, como Dios es omnipotente. Cuando aplicamos a Dios este atributo estamos diciendo que en Dios hay un poder infinito y que toda la creación le está sometida. Nada ni nadie puede resistir ante él. Dios puede hacer lo que quiera, cuando quiera y como quiera, sin que nadie se lo pueda impedir. Y sólo Dios tiene todo el poder sobre todas las cosas, en el cielo y en la tierra, sobre los hombres y la naturaleza, sobre las fuerzas y los acontecimientos. La creación nos habla del poder infinito de Dios y el salmista proclama abiertamente: “Por la palabra de Yahvé fueron hechos los cielos, por el soplo de su boca toda su mesnada. Él recoge, como un dique, las aguas del mar, en depósitos pone los abismos” (Sal 33,6-7). ¿Podemos descubrir este poder en Jesucristo? Sí. El Hijo de Dios es todopoderoso.

    * Jesús demostró en muchas ocasiones que no había nada que escapara a su poder. Se mostró poderoso sobre las fuerzas de la naturaleza, como nos recuerda Mateo a propósito de una tempestad: “Subió a la barca y sus discípulos le siguieron. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca quedaba tapada por las olas; pero él estaba dormido. Acercándose ellos le despertaron diciendo: ‘¡Señor, sálvanos, que perecemos!’ Díceles: ‘¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?’ Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza. Y aquellos hombres, maravillados, decían: ‘¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?’” (Mt 8,23-27).
    * Mostró su poder sobre toda enfermedad y dolencia. Fueron muchos los enfermos que le llevaron, aquejados por toda clase de enfermedades, pero no consta que dejara de curar a alguno porque se encontrara con una enfermedad resistente. Dice la Escritura que “su fama se extendió por todos los lugares de la región. Saliendo de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba” (Lc 4,37-40). Enseguida se corrió la voz a pesar de que no tenían teléfono.
    * Cuantas veces los demonios quisieron hacerle frente salieron derrotados, como Satanás en el desierto cuando intentó vencerlo con sus tentaciones, o los que atormentaban a los hombres, los que se le enfrentaban y los que se escondían. Recordemos un solo caso que tuvo lugar en la sinagoga de Cafarnaúm: “Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces: ’¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios’. Jesús entonces le conminó diciendo: ‘Cállate, y sal de él’. Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño. Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: ‘¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen’” (Lc 4,33-36). Y poco después añade: “Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: ‘Tú eres el Hijo de Dios’. Pero él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo” (Lc 4,35-40).
    * Tenía poder sobre la muerte. Sabemos que son numerosos los casos en que resucitó a un muerto y que nunca se le resistió la muerte. Uno de los casos más conocidos es el de Lázaro, que según la confesión de Marta, su hermana, llevaba ya cuatro días muerto. Pero aún así y todo, ante el poderoso mandato de Jesús, que le dijo: “Lázaro, sal fuera” (Jn 11,43), “salió el muerto atado de pies y manos con vendas” (Jn 11,44).
    * Era todopoderoso, como Juan Bautista dijo de él: “El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano” (Jn 3,35). Jesús reconoció su poder, no para jactarse de él, como solemos hacer los hombres, sino como manifestación de su divinidad y su relación con el Padre. Entre las últimas frases que Mateo recoge de Jesús está la siguiente, en la que Jesús reconoce su poder sin límites y que éste le viene de Dios: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra” (Mt 28,18).
    * Los discípulos, inspirados por el Espíritu Santo, reafirmaron su poder sobre toda la creación. Pedro lo confiesa poderoso sobre los ejércitos celestiales cuando dice: “Habiendo ido al cielo, está a la diestra de Dios, y le están sometidos los Ángeles, las Dominaciones y las Potestades” (1 P 3,22).
    * Y la carta a los Hebreos dice de Jesús al relacionarlo con el Padre: “Siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Hb 1,3).

    Jesucristo es inmutable, como Dios es inmutable. Al decir que Dios es inmutable, queremos decir que es siempre el mismo, que no experimenta ningún tipo de cambio o mutación. “Las grandezas de su sabiduría las puso en orden, porque él es antes de la eternidad y por la eternidad; nada le ha sido añadido ni quitado, y de ningún consejero necesita” (Si 42,21).

    * Dios es inmutable porque permanece eternamente el mismo sin cambiar nada jamás en su ser y en sus juicios; no envejece, no cambia, no varía. Como observa el salmista: “Desde antiguo fundaste tú la tierra, y los cielos son la obra de tus manos; ellos perecen, mas tú quedas, todos ellos como la ropa se desgastan, como un vestido los mudas tú, y se mudan. Pero tú siempre el mismo, no tienen fin tus años” (Sal 102,26-28).
    * Y esto mismo podemos afirmarlo de Jesucristo. No cambia de criterios como tantas veces hacemos los hombres. Jesús afirmó: “Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mc 13,31). ¿Tendría sentido decir que no iban a pasar sus palabras, pero él sí? Sólo la palabra de Dios es eterna y sólo Dios puede dar palabras que no pasan o palabras de vida eterna, como dijo en otra ocasión.
    * Y en el libro del Apocalipsis, Juan escucha de boca del Señor estas palabras: “Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, ‘Aquel que es, que era y que va a venir, el Todopoderoso’” (Ap 1,8). Alfa y omega, la primera y la última de las letras del alfabeto griego que declaran la completa autoridad de Dios como Señor de la historia, se atribuyen aquí a Jesucristo.
    * Finalmente, la carta a los Hebreos dice claramente: “Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será siempre” (Hb 13,8).


  2. #2
    Gangster Avatar de Gerardo M.
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    Wow socio........me dejás anonadado.......sos el mero queso.......siempre posteando Palabra de Vida........me llegan tus post's.

    Dios t bendiga


  3. #3
    Bandolero Avatar de gmedrano
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    hey!! esto esta bueno""!!


  4. #4
    Gangster Avatar de Abdias
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    Dios Les Bendiga a los dos y a los demás que verán estas palabras.


 

 

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