Ni la fortuna que ha cosechado a través de su carrera, ni la fama que le
arropa, han provocado que la rapera añasqueña Ivy Queen se desligue de sus
raíces humildes, ni desatienda a su adorada madre Santa Rodríguez.
Sin blinblineo (joyas costosas), la cantante de reggaetón arribó en la tarde
del miércoles a su pueblo natal Añasco acompañada de la agrupación Los Pleneros
con Sabor, que encendieron la plaza pública "José Adolfo Pesante" bajo un
ardiente sol.
Desde allí "La Diva" o "La Caballota" –como le llaman– bailó al son de la
plena, mientras se acercaban a ella niños, jóvenes, adultos y ancianos para
saludarla y felicitarla por su música.
Agradecida por las muestras de cariño de su gente, la intérprete manifestó a
PRIMERA HORA que eso se debe a que se identifican con ella, que proviene de una
crianza sin lujos y de muchos sacrificios.
"Ellos han visto el sacrificio que he hecho para lograr estar donde estoy. Es
gente que no le importa el dinero que tengas, o si no lo tienes, siempre te
apoyarán. ¡No se me olvidan mis raíces!", dice la solista con simpatía en
entrevista con este diario.
Como hacía un año que no visitaba Añasco, quiso llevar una parranda a su
pueblo –aunque hubieran pasado las octavitas–, así como también regalarles a sus
compueblanos su disco "Flash Back", posters, camisas y botellas de agua con su
imagen.
Los pleneros entonaban el estribillo: "Ivy Queen, Ivy Queen / La diva ha
llegado aquí / Hasta la plaza de Añasco / La conocen es Ivy Queen".
Con simpatía y sencillez, la rapera, que aún disfruta de sus vacaciones en la
Isla, regaló autógrafos a todos los que se le acercaron y posó para ser
fotografiada. Además, movió su cuerpo al son del autóctono ritmo.
Hasta un grupo de estudiantes se aproximó a la glorieta de la plaza para
sostener en sus manos pancartas que leían: "Pusiste a Puerto Rico en alto",
"Ivy, la juventud te quiere", "Ivy Queen, te queremos, Añasco", "Ivy Queen,
estamos orgullosos de ti", "Ivy, La Diva, La Caballota, la mejor", "Ivy, eres la
estrella", "Ivy, la Queen, te apoyamos".
Aprovechando la ocasión, cuatro de sus cinco hermanos –Francisco, Kiara, Saúl
y Josué, quien tuvo que irse rápido para atender su barbería– aprovecharon para
reencontrarse con Marta Ivelisse Pesante Rodríguez, nombre real de la artista.
Los recuerdos se apoderan de ella
Ivy Queen revela que estando en la rotonda salpicó en su memoria lo mucho que
disfrutó con su "corillo" de amigas allí y las travesuras que hizo.
"Recuerdo que aquí escribí mis primeras canciones y también hice mis
bandolerías", acota entre risas la solista, que está compartiendo con un chico
vinculado al ambiente artístico.
Se remontó, asimismo, a su época estudiantil cuando usaba el uniforme escolar
que no le gustaba para nada. Por eso, prefería los pantalones como los nenes,
por la comodidad.
Esa situación provocaba que su madre, Santa Rodríguez, se pusiera histérica
porque no quería vestir su uniforme.
De las cosas que extraña, asegura que recuerda a las viejas amistades, muchas
que no viven ya en Añasco porque se han ido del país.
En cuanto a la comida, manifiesta añorar el bizcocho típico de hojaldre, que
"siempre me comía con leche".
Una anécdota que Ivy Queen quiso compartir con este diario es que siempre
para las fiestas patronales de su pueblo se trepaba en la tarima a cantar y
bailar junto a los artistas invitados.
Por eso dice que nunca olvidará las veces que lo hizo cuando tocaba Jossie
Esteban y La Patrulla 15, Bonny Cepeda y Tito Rojas.
Inseparable de su madre
Pese a sus compromisos artísticos, Ivy Queen siempre está pendiente a las
necesidades de su procreadora, especialmente a su estado de salud, pues hace
siete años padece de cáncer del seno.
Santa Rodríguez se ganaba el pan de cada día vendiendo dulces desde un
carrito de madera que empujaba con sus manos y pies. Por su padecimiento, esta
acción física ya no la puede realizar, ya que le provoca recaídas.
En un aparte con PRIMERA HORA la orgullosa madre reitera que suele compartir
mucho con su famosa hija y hasta se queda con ella en su casa en el área
metropolitana.
Cuando está con ella, le alcahuetea con su comida favorita que es arroz
blanco con pollo guisado sin habichuelas, porque no le gustan.
Por cierto, acabado el recorrido por la plaza de su pueblo, Santa Rodríguez
le esperaba en su residencia, ubicada en las parcelas "María", con pasteles y
arroz blanco.
La madre describe a la artista como "bien sentimental y bien buena. Nos
pasamos llamándonos. Está pendiente todo el tiempo a mí y me ayuda (económicamente).
Me regaló una guagua tipo aerovan color azul".
"Ella siempre ha sido bien organizada y no hacía regueros en la casa. De
chiquita ella ha sido bien activa y bien sandunguera. Salió a mí...", precisa.
Respecto al éxito de "La Caballota", confiesa que "siempre pensé que ella iba
a llegar bien lejos". Además, no teme que su hija esté en un género fuerte,
capitaneado por hombres, porque "ella sabe defenderse".
"Escucho y bailo la música de mi hija. Me gusta el reggaetón", acota con una
tímida sonrisa al tiempo que indica que siempre le inculcó a Ivy Queen y a sus
demás hijos que "se porten bien y hagan todo bien. Y que Dios es grande".
Ivy Queen, por su parte, se compara con su mamá en todo, especialmente en lo
sacrificada que ha sido ante su batalla de vida.
"Ella es bien humilde, especial y bien de barrio. A veces me la llevo (a su
residencia en Isla Verde), pero empieza a quererse ir porque tiene que atender
sus cosas acá. Y siente que la vida allá es más ajetreada. Y yo cuando vengo a
aquí siento que la vida es muy tranquila y me desespero", narra.