
En los últimos años he optado por no hablar
mucho o nada de los ausentes de las nominaciones finales del Grammy anglo o
latino. Y lo he hecho porque me parece que es perder tinta, musa, espacio,
energía y enfoque. Porque me parece que así lo toma la Academia, de la que soy
miembro votante.
He optado por enfocar en los nominados, por más inverosímiles o ridículos que
sean. Creo que si el enfoque está en los nominados y se elogia o critica a los
elegidos, se toma más nota de lo bien o mal que fue el proceso de selección y es
ahí donde existe más fuerza para empujar cambios en futuras ediciones de los
premios.
Este año, elijo romper con ese silencio. Y no
por un artista, ni por Puerto Rico, sino por todo un movimiento que está
arropando el mundo. Y sí, nació aquí en Puerto Rico. Se llama el reggaetón. Y sí,
como movimiento, es probablemente lo más grande que se está viendo en la música
desde la llegada del rap hace poco más de 25 años. Y en el mundo latino, es la
bomba musical más detonante desde que la Fania, Massucci y la salsa cobraron
vida en los 70 y dominaron por unos 15 años.
Me molesta, me enfada y me ofende el hecho de que el reggaetón brilló por su
ausencia entre cualquiera de las categorías importantes, gringas o latinas, en
los próximos premios Grammy que se llevarán a cabo en Los Angeles el 8 de
febrero. Y cuando digo ninguna, digo ninguna.
Pero antes de hablar del aguacero, hablemos de las condiciones que anteceden al
huracán. Lo mismo pasó con el rap en sus inicios y todavía vive en muchos
aspectos. Al principio, antes de que el rap pasó de ser un movimiento
"underground" o de cierto sector de la población a uno del llamado "mainstream",
la Academia prácticamente ignoró el rap.
Podría decirse que tuvo que ser la llegada de un exponente blanco, llámese
Eminem, o una figura popular como Quincy Jones, para que las nominaciones
llegaran a figurar entre las categorías importantes del pop. Y todavía un rapero
no ha barrido en los Grammy, cuando ha tenido el producto para hacerlo. Eminem
es un gran ejemplo.
Ahora, quién me dice a mí que Daddy Yankee no pudo haber sido considerado un
talento revelación entre los gringos. ¿No lo fue Ricky Martin con su "Livin La
Vida Loca? No estoy comparando chinas con botellas, sino mostrando que cada uno
es diferente, pero con un público y un impacto.
Aquí pueden haber muchas fuerzas conjuntas para evitar su ausencia o el ser
ignorado, vetado o aislado. No se puede negar que ahora mismo el reggaetón se
escucha de norte a sur y de este a oeste en los Estados Unidos. ¿Será que los
exponentes del rap no quieren que el reggaetón se reconozca en su territorio, ya
que de hacerlo sería reconocer algo que no es suyo, aunque tenga su mismo
parentesco?
El dejar al reggaetón solo para los Grammy latinos no es una forma de aislar o
separar a los latinos de los anglos, cuando en verdad los votantes son los
mismos, en muchos casos. Pero la realidad es que el reggaetón se escucha en el
mundo entero y no reconocerlo en los Estados Unidos podría ser un acto de
ignorancia, arrogancia, prepotencia y hasta de separación de clases, por no
llamarlo racismo disfrazado de territorialismo. Lo cierto es que hubo mucho
movimiento del reggaetón en el 2005, muy bueno y fue ignorado por los Grammy. Y
eso, que no soy uno de los feligreses más adeptos del movimiento, aunque mi hijo
de 13 años se está encargando de convertirme en uno muy apto, fuera de mi
profesión de colaborador.
Gracias a ELVOCERO