VIÑA DEL MAR – El reguetonero puertorriqueño Daddy Yankee domó al temible "monstruo"
del Festival de Viña del Mar, donde, además de cargar con las Antorchas de Oro y
Plata y la Gaviota de Plata, marcó un récord de asistencia en la Quinta Vergara.
El rapero se apoderó la madrugada de este lunes de miles de espectadores en
la penúltima jornada del festival que "perrearon" con su contagioso reggaetón, y
que también aplaudieron con entusiasmo al mexicano Alejandro Fernández.
Daddy Yankee se consagró como el rey de la noche al ganarse al "monstruo" –
el público– que tiene una activa participación y que, a veces, destroza a los
artistas con fuertes abucheos y "no" rotundos para que abandonen el espectáculo.
El puertorriqueño apareció sentado en una especie de trono que descendió
sobre el escenario, en medio de humo y artificios, y los miles que lo esperaron
por más de cuatro horas se transformaron casi de inmediato en sus súbditos.
El cantante causó el efecto de una bomba estallando dentro del anfiteatro,
con un público que sólo seguía el ritmo caribeño del reggaetón, en medio de
miles de jovencitas histéricas.
Sin mucho trabajo y divirtiéndose por sus efectos, Daddy Yankee fue premiado
con la "Antorcha de Plata" y la "Antorcha de Oro", que son entregadas por el "monstruo"
a sus favoritos.
Pero el público siguió exigiendo y el puertorriqueño recibió también la "Gaviota
de Plata", reservada para los ganadores de las competencias de canciones
internacionales y folclóricas.
La oferta que separó el galardonado intérprete para su primera actuación en
Viña del Mar incluyó una selección de sus temas más populares, como "Lo que pasó,
pasó", "Tu príncipe", "Machete" y "Mayor que yo".
La penúltima noche de Viña batió récord de público porque la capacidad de la
Quinta Vergara, donde se desarrolla el festival, es de 15.000 personas, pero el
domingo contenía a unas 17.000, según la policía. Casi todos estaban allí por
Daddy Yankee, el "papi del reggaetón", como lo nombró el diario chileno El
Mercurio.
La policía tuvo un arduo trabajo para contener a los jóvenes espectadores
eufóricos con Daddy Yankee, a milímetros de la histeria. Los voluntarios de la
Cruz Roja también laboraron más que otras jornadas, atendiendo decenas de casos
de desmayos y golpes.
El mexicano Alejandro Fernández abrió la jornada y fue otra de las luminarias
de la noche. Vestido de charro, ofreció durante una hora y 15 minutos un
espectáculo bien estructurado, que inició con clásicas rancheras como "México
lindo y querido" y "Guadalajara", respaldado por su grupo de mariachis.
Después de una hora en el escenario, fue premiado con la "Antorcha de Plata"
y con la "Antorcha de Oro" y, tras cantar "El Rey" y por exigencias del "monstruo",
los organizadores le entregaron la "Gaviota de Plata".