Tanto, que se arroja a comentar sin tapujos que apoya el reggaetón y que
reconoce su legitimidad y trascendencia como fenómeno musical del siglo XXI,
netamente puertorriqueño, al que hay que mirar "libre de prejuicios y en sus
méritos".
"Todas las manifestaciones artísticas son importantes y son partes de un
mismo fenómeno. No son un patrimonio estático, son una cosa viva que evoluciona
e incorpora nuevas tendencias sin olvidar nunca su memoria constitutiva. La
música, como otras expresiones, son un lenguaje con sus propios códigos y hay
que permitir el acceso de la gente al dominio de todos esos lenguajes, que
tienen valor social", anota el funcionario, en entrevista con PRIMERA HORA desde
su despacho en el Cuartel de Ballajá, en el Viejo San Juan.
Admite, en cambio, que las manifestaciones culturales, en tanto texto social,
no están exentas de los prejuicios del público, ya sean por gusto o ideológicos,
pero reconoce que la tarea del ICP no puede circunscribirse a esa mirada
soslayada y, por el contrario, debe ser amplia.
La misma afirmación la hace cuando responde a la desidia con que autoridades
musicales como el Conservatorio de Música de Puerto Rico han sesgado de su
currículo la enseñanza del cuatro, nuestro instrumento nacional, truncando las
posibilidades de que nuestros educandos avancen en su estudio, a todas luces por
consideraciones de carácter ideológico.
"Pienso que el cuatro, y el triple, deberían incluirse en su currículo y en
ese sentido estamos dispuestos a apoyar, encauzar y solidarizarnos con las
iniciativas que vengan en esa dirección. Porque la importancia del cuatro es
evidente", acentúa.
Atención a los excluidos
Con su hablar sosegado, José Luis Vega afirma que parte de su agenda de
trabajo irá dirigida a atender con más eficacia a aquellos exponentes artísticos
cuyas propuestas viven al margen de las directrices del mercado y que, en la
mayoría de los casos, no han podido florecer porque el Estado, a través de sus
representantes culturales, como el ICP, no le han prestado la atención requerida.
"Hay áreas de la cultura que merecen subsidios y más atención porque no
dependen del mercado y es deber del Estado apoyarlas para que puedan continuar
haciendo su arte y expresándose", apunta.
Traza el ejemplo de la Ley de la Nuestra Música Autóctona Tradicional cuyo
objetivo es proteger los géneros musicales tradicionales del país imponiendo a
todas las dependencias gubernamentales –municipales o estatales– la
obligatoriedad de invertir el 30 por ciento de su presupuesto asignado a
actividades culturales en la contratación de los exponentes de música jíbara,
bomba, plena y danza.
"Esa ley es un magnífico ejemplo de lo que se puede conseguir cuando un
sector cultural se organiza y se convierte en un grupo de presión que cabildea a
favor de sus intereses gremiales. Es una ley dirigida a proteger un patrimonio y
hay que apoyarla", manifiesta, al tiempo que comenta que el ICP ya trabaja en la
agenda de fiscalización del uso de los fondos públicos para garantizar el
cumplimiento de la ley.
Exhorta, además, a que otros sectores del quehacer musical hagan lo propio,
en especial los grupos de jóvenes que trazan nuevas propuestas musicales y que
necesitan apoyo para sus proyectos.
"Un grupo joven que haga un tipo de música y que no tenga acceso al mercado
para seguir haciendo su arte, debe ser subsidiado", enfatiza.
En su reflexión en torno a su desempeño público, el intelectual no pasa por
alto que el presupuesto del ICP no es el más óptimo para cumplir con todos sus
planes para desarrollar la agenda cultural del país. Mas está convencido que las
deficiencias fiscales no son limitaciones, de la misma manera que opina que las
peticiones de aumento presupuestario las hará en función de los proyectos
importantes que tenga a bien realizar y no "pedir dinero porque hay que pedir".
En términos administrativos, el ICP, con José Luis Vega al frente, aspira a
la eficiencia en el uso y suministro de sus recursos, para lo que trabaja en una
fase de reorganización productiva en la que la centralización y la normalización
de funciones será la orden del día.
Rebote inmediato
El director del ICP, José Luis Vega, en respuesta a los artistas que
trabajaron ad honorem en el disco "Nuestra versión: Rafael Hernández", sugiere
que el ICP realice "un gran concierto público" con todos los integrantes del
proyecto para que luzcan su talento.
Entiende, asimismo, que la adscripción de éstos al proyecto fue "bona fide,
por la importancia histórica que representa la producción y no creo que nadie
esté esperando derivar beneficios económicos de esto. Es una pieza de colección
que redunda en una dignificación de todos los que la hicieron y en la memoria de
Rafael Hernández".